viernes, 12 de abril de 2013

LOS DÍAS QUE NOS SEPARAN, de Laia Soler

Título: Los Días que nos Separan
Autora: Laia Soler
Año: 2013
Páginas: 415
Género: Drama, romántica
Editorial: Plataforma Neo

Sinopsis: Abril está obsesionada con sus sueños. Desde que se cruzó con ese desconocido en la biblioteca, él se le aparece cada vez que se queda dormida. En su mundo onírico, el chico es Víctor, un burgués de la Barcelona de 1914, y ella… Ella ni siquiera es ella misma, sino Marina, una obrera que vive en el mismo edificio que Víctor.

Mientras la historia de los dos jóvenes del pasado avanza noche tras noche, Abril lucha por mantenerse al margen de las emociones de Marina e intenta descubrir qué significan esos sueños.

Puntuación: 9

Hace cerca de un mes que empecé Los Días que nos Separan. Desde que me enteré de que una bloguera tan querida por aquí como es Selene -Laia Soler-, publicaría un libro de mano de Plataforma Neo -una editorial que cuida bastante el trato al lector, y cuyas aún pocas obras tienen bastante buenas críticas-, no podía esperar para leerlo. 

La historia nos introduce a una joven universitaria llamada Abril que, cada vez que se duerme, sueña con que es Marina, una joven humilde de la Barcelona de 1914. A pesar de estar la novela enfocada principalmente al tema romance, cosa que a mí me echaba un poco para atrás, nos encontramos ante un maravilloso cuento que rezuma magia y emociones, en el que la genial historia es tan sólo el modo en que Laia Soler nos transmite unos sentimientos y una pasión que harán llorar al más frío y duro de los lectores.

Contexto histórico: la Barcelona de 1914
Si algo se puede decir con seguridad de mí, a día de hoy, es que soy un fanático de las historias de época. Estoy totalmente enganchado a El Secreto de Puente Viejo, serie de más de 500 capítulos ambientada entre 1902 y 1920. Además, mi serie favorita es Gran Hotel, ambientada entre 1905 y 1907, así como algunas otras novelas, series, películas y demás parafernalia. Se podría decir que paso más tiempo a principios del siglo pasado que de éste.

Debido a todo ello, puedo afirmar que estoy acostumbrado a ambientaciones bastante cuidadas y rigurosas, por lo que Laia lo tenía muy difícil conmigo para convencerme en esta parte. Mi veredicto: lo ha hecho bastante bien. Si bien he de decir que hay partes, expresiones...etc que no encuentro muy apropiadas para principios de siglo, el modo de recrear la sociedad, la personalidad de los personajes y los escenarios es más que notable. Aun quizás siendo, en mi opinión, el punto flojo de la novela, para aquellos que no estéis acostumbrados a las historias de época no se notará en absoluto, y, para los que sí, no os molestará en absoluto para disfrutarla.

Un debut maravilloso
Si me hubieran dado el libro a leer sin decirme quién ni cómo era la autora, me habría costado creer que se trataba de una primera novela, y menos aún de una persona tan jóven (porque los del 91 somos jóvenes, ¡claro que sí!). La calidad de los diálogos, las reflexiones... verdaderamente tiene frases para guardar en el recuerdo, y momentos que quitan el hipo. Pero como sería deshonesto hacer de esta reseña una serie de halagos y nada más, sí que se nota en ciertos momentos la inexperiencia de la escritora, aunque en un modo bastante menor que en cualquier otra primera novela. Alguna erratilla (como onceavo en lugar de undécimo, cosas que deberían haber visto los correctores también) que, a pesar de pasar desapercibida, puede llegar a chocar un poco.

Marina y Abril
Como ya hemos podido ver, la historia se divide en dos partes: la historia de Marina y la historia de Abril. Puedo decir que la historia de Marina es asombrosamente buena, pero es que la de Abril incluso la supera. Quizás sea porque, al vivir Abril en sueños todo lo que vive Marina, a los misterios y tramas de ésta se le suman los de ella misma, teniendo así una historia con doble ración de misterios, romances, tensión y pura emoción.

A partir de la segunda mitad
Si bien Los Días que nos Separan comienza como una buena novela, entretenida, fácil de leer y bonita, en mi caso -que creo que es aislado- creo que el principio no le hace justicia a la maravilla de segunda mitad de libro. Lo empecé con la idea de darle un notable (siete y medio u ocho, en el mejor de los casos), ya que, pese a todas sus genialidades, no dejaba de ser una historia muy buena, pero nada más. Sin embargo, a partir de la mitad del libro la cosa empieza a ponerse MUY interesante. Además, la historia, conmovedora, alcanza unos niveles de calidad literaria que pocas veces se ve. No por lo cuidado y difícil del lenguaje, sino por el buen gusto a la hora de usarlo de forma sencilla, por su capacidad de emocionar a la gente en escenas que no tendrían ni por qué ser tan emocionantes. Si en un principio era muy difícil que pasase del 8, el final me obliga a darle el sobresaliente.

Laia mejora en los momentos difíciles
Si por algo se caracteriza un buen escritor es por saber escribir todo tipo de situaciones, tanto esa parte de la historia con no demasiada carga argumental, hecha para introducir al lector en la obra, para cogerle cariño a los personajes, para ir enganchando poco a poco... como las partes de máxima tensión, las partes emocionantes o las de acción trepidante. Pues bien, leyendo el libro iba pensando en que Laia era bastante buena en las partes "ligeras", que conseguía que el lector se sumergiera y que cien páginas pareciesen diez. Pero, ¿cómo se le darían las partes "duras"?, esa era mi pregunta. No podía imaginarme lo maravillosamente bien que se le darían. Lo suficiente como para subirle punto y medio la nota a un libro en cuestión de 150 páginas de 400. Las partes tensas, las de profunda carga argumental o las que te emocionan son el punto fuerte de la autora. Ciertas escenas que no voy a comentar porque serían spoiler se merecen pasar a ese rincón de mi memoria en el que guardo las grandes escenas de la literatura que he consumido.

Final a lágrima viva
Me encantan los libros que emocionen. Es más, soy un gran admirador de todas aquellas personas que logran emocionarme con sus historias. Y, pese a lo sensible que puedo llegar a ser, soy una persona de lagrima muy difícil. Sólo había dos libros en mi vida que me hayan hecho llorar, y son Los Juegos del Hambre y Sinsajo. En llamas me hizo estar al borde de la lágrima en más de una ocasión pero no recuerdo haber llorado. Pues bien, ahora ya puedo decir que los libros que me han hecho llorar de verdad son tres. Los Juegos, Sinsajo y Los Días que nos Separan. He pasado las últimas 60 páginas llorando a lágrima viva, incluso en momentos en los que no había que llorar. Desde luego, si no merecía algo así un sobresaliente como una casa, no lo merecía nadie. Sí bien es verdad que muchos me hicieron estar al borde, o incluso echar una lagrimilla, hacerme pasar una hora llorando de verdad mientras leía, ninguno. Menos mal que lo leí sólo, porque de haberlo hecho estando alguien cerca me hubiera muerto de la vergüenza.

En conclusión
Los días que nos separan no sólo es un debut extraordinariamente bueno. Es una novela que podría haber sido escrita, quitando algunas pequeñas cosillas de autora novel, por uno de los grandes. Me ha emocionado como muy pocos libros lo han hecho, y eso es algo que emana del alma del libro y que no se puede expresar con palabras, sino con los sentimientos con los que se ha escrito la novela. ¿Dicen que Los Días que nos Separan tiene magia? definitivamente SÍ, tiene magia. Hay a quien les enamoró desde el principio. A mí, me gustó muchísimo, pero a enamorarme llegó a eso de la página 250, aunque creo que fue en parte porque a partir de esa página empecé a leer con tiempo en vez de en ratitos aislados de días muy atareados.

Así pues, os lo recomiendo a todos, tanto a los amantes del género como a los detractores -entre los que me encuentro, salvo por excepciones como ésta-. Os espera un viaje agradable, mágico y, sobre todo, muy fácil de leer. Eso sí, de lo que es difícil es de leer sin soltar al menos una lagrimilla.

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