Me he acabado Las Pruebas. Segunda parte de El Corredor del Laberinto. Una distopía. Otra más. He de decir, aunque muchos de vosotros lo sepáis, que es mi género favorito. Todos pensamos que son situaciones límite, exageraciones de nuestra sociedad en un futuro muy lejano. Pues bien, puede que todo eso sea verdad. Pero hay situaciones en las que pienso que todo aquello podría pasar más bien pronto. Obviamente, no así. No tan rápido, no de un modo inminente, y seguramente sin darle protagonismo a unos chavales que aún no saben lo que es la mayoría de edad. Pero si hay algo que creo que, con este aluvión de novelas romanticonas, se está perdiendo, es la reflexión que nos produce un libro. Después de todo, para eso creo que son, para enriquecernos como personas, a un nivel tanto emocional como intelectual. Si nos parásemos a pensar, podríamos ver que las distopías nos enseñan a ver lo que estamos haciendo mal.
Mismamente, hace unos días me llegó la noticia de que la tierra está en déficit ecológico. Esto quiere decir que hemos consumido ya los recursos creados para un año. Y estamos a octubre (casi). Además, las tormentas solares cada vez son más frecuentes. Esto no es peligroso para nada (no es un decir, lo he estudiado), pero puede afectar a alguna red como la GPS. Esto hace pensar, ¿a este precio está la tecnología?, ¿de verdad nos conviene vivir en un mundo, dependiendo de algo que nos puede dejar tirados y nos cuesta autodestruirnos así? No somos dioses, no podemos controlar a la naturaleza por mucho que creamos que sí.
Hace unos días me entró la curiosidad, y me dio por ver el primer programa de Acorralados. Qué queréis, tenía curiosidad de cómo iba a actuar el ídolo de la infancia de muchos de nosotros que fue Leticia Sabater. En la primera (y única que vi) prueba, una concursante se quedó encerrada en un habitáculo lleno de plumas donde no podía respirar. Denigrante, sin duda. Y eso me hizo pensar una cosa: ¿cuánto queda para la primera muerte en directo?, ¿cuantas vendrán?, tristemente, tengo miedo a que Los Juegos del Hambre no sean sino un programa que Telecinco retransmita dentro de 20~30 años.
No voy a hablar de los gobiernos. No es un blog político y no quiero hablar de ellos. Simplemente pienso, ¿cuánto tardarán, viendo nuestro historial, en elegir a un presidente como Snow, de Los Juegos?, la ciencia cada vez es más radical para lo malo, y no siempre hay demasiados avances en lo bueno (no por falta de científicos excelentes y con ganas, sino por falta de dinero). Todo indica que pronto habrá una Dédalo (La Llave del Tiempo), CRUEL (El Corredor del Laberinto), una Doctora Cable (Traición, Perfección y Especiales)... ¿Veremos con nuestros ojos la creación de una Incarceron?
Todo esto, que parece una especie de mitin ecológico/político, no es tal. Tan sólo es una idea de lo que extraigo de unos libros. Y es que, un buen libro se puede entender de mil maneras, no siempre es un mero entretenimiento (que también, no podemos olvidar es su principal misión). Además, siempre hay algo que podremos pensar: el futuro es nuestro, aprovechemos esta moda literaria, reflexionemos. Cambiémonos por uno mejor.



